No añoro el pasado pero me gustaría poder volver a confiar y vivir en él. Y así era el pasado.
Fuimos criados con principios morales comunes; cuando éramos niños, Madres, Padres, Profesores, Abuelos, Tíos, vecinos eran autoridades dignas de respeto y consideración. Cuanto más próximos o más viejos más afecto y respeto nos dieron. Entonces era inimaginable responder mal a los más ancianos, a maestros o autoridades, había lo que se llama respeto. confiamos en los adultos porque todos eran Padres, Madres, o familiares de todos los chicos de la calle del barrio, de la ciudad. Teníamos miedo apenas de lo oscuro, de los animales, sapos, ratones, o películas de miedo o terror. Hoy tengo una tristeza infinita por todo lo que hemos perdido. Y por todo lo que mis nietos un día temerán. Con el miedo en la mirada de los niños, jóvenes, viejos, y adultos. Con derechos humanos para criminales, con deberes ilimitados para ciudadanos honestos, cuando nos dicen que pagar deudas es cosa de tontos, cuando se dan amnistía para los estafadores, que los honestos somos imbéciles, que cuando no se toma ventaja en algo es ser necio. Hasta ahora todavía no he podido saber que paso con esta sociedad por muchas vueltas que le doy. Profesores maltratados en las aulas, comerciantes amenazados por traficantes corruptos aprovechándose de su poder, personas muy mayores e inocentes agredidos como es el caso del abuelo de nuestro alcalde Jorge Romero, rejas en nuestras ventanas puertas y alarmas. Cada uno aprovechándose en su mundo. ¿Qué valores son estos? Con coches que valen más que abrazos, hijos queriendo regalos por pasar de curso, teléfonos móviles en mochilas de los recién salidos de pañales. ¿Que es lo que tenemos que dar para recibir un abrazo? Más vale un Armani que un diploma, más vale una pantalla gigante que una conversación, más vale un coche caro que una buena amistad a toda prueba, O quizás más vale parecer, que ser… ¿Cuándo fue que ser correcto desapareció o se hizo ridículo? De verdad a estas alturas todavía no me entere.
De modo y pensándolo bien deseo volver atrás, y quiero quitar rejas de ventanas y puertas, quitar alarmas, para poder tocar las flores. Quiero poder sentarme en el camino y tener la puerta abierta en las noches de verano. Quiero honestidad como motivo de orgullo. Quiero rectitud de carácter, la cara limpia y la mirada a los ojos. Quiero volver a enorgullecerme de nuestros líderes políticos, y de España. Quiero la vergüenza y la solidaridad. Quiero la esperanza, la alegría, la confianza, la fe. Quiero que la palabra de hombre vuelva a ser sinónimo de juramento. Quiero el retorno de la verdadera vida, simple como la lluvia, limpia como el cielo, leve como la brisa de la mañana. Y definitivamente sentido común, como tú y como yo. Adoro un mundo simple y común para todos. Tener el amor, la caridad, la solidaridad como base de vida. Me indigno delante de la corrupción, la falta de ética, de moral, de respeto. Animo a todos y volvamos a ser gente, a recuperar la tribu perdida. Volvamos a construir una España mejor entre todos, más justa, donde las personas respeten a las personas, con tolerancia y sin permisibilidad. Confió en el Partido Popular para que volvamos a la normalidad del sentido común.
¿UTOPIA ¿¿NO? ¿SI? Quien sabe pero por lo menos hagamos el intento, por nuestros hijos que se lo merecen, y nuestros nietos nos lo agradecerán.
Pepe Lirio.